El dinero y el consumo del estatus
Published by Diegoantifa under on 12:26:00 p. m.Un día de sol abrasador y aire congelante (sí…así esta el clima ahora), me decidí a prender la televisión: esa caja mágica que da mucho y no pide nada, y nos exige a un mínimo usar nuestras capacidades mentales.
Cambiaba de canales mientras observaba con desprecio la cantidad de publicidad de productos, que si analizamos bien, no son necesarios: perfumes, ropa, autos, joyería, papitas…
Pero el que me hiso sentir un jalón en los huevos fue uno donde repetían incesantemente dinero dinero dinero…mientras el protagonista (alusión al hombre moderno) se mostraba complacido. ¿Por qué perseguimos el dinero? Para consumir.
Mientras más consume un individuo su estatus social se eleva. Esto es por la sociedad de clases en la que nos encontramos. A diferencia de la sociedad de castas (concepción igual de pútrida) donde los individuos valen por su cuna, en la sociedad de clases los individuos valen por la cantidad de dinero que pueden gastar.
Las manifestaciones y consecuencias muchas veces las pasamos por alto, salvo la de pertenencia de clase. Los ricos en sus zonas residenciales y los pobres en los barrios marginados. La única manera de pasar de una clase a otra es acumulando más dinero y demostrando que se puede gastar mas.
En la actualidad la mayoría de la gente tiene lo indispensable para vivir: hogar, vestimenta, alimentos, autos, diversión…El problema es que no todos poseen lo que da estatus: una mansión, caviar, un Porsche, viajes a Europa…Esto lleva a la sociedad a una lucha con el fin de alcanzar cierta clase; el vencedor será feliz mientras el vencido se sumirá en la desesperación.
Otra pregunta fundamental es ¿Quién decide que da estatus? ¿Los medios de comunicación, propaganda clasicista, el mercado, el establishment?...es la suma de muchos factores pero lo es en mayor medida la aceptación social (estado zombi?).
Para ser aceptado y reconocido ciertamente se debe poseer algo que de estatus: tenis de moda, un iPhon, playera Polo, un convertible. Cuando una persona viste “fachas”, tenis usados y come tortas de jamón se le tiende a ver con desprecio y se le trata diferente, por la única razón de que no tiene dinero. Y como había escrito antes todo tiene que ver con la aceptación del estado de las cosas.
La sociedad es un gran zombi que arde en demostrar que tiene dinero y puede consumir. Cuando se alcanza este fin se le segrega al que no lo tiene. Estamos inmersos en una lucha de ratas desleales, egoístas y apestosas, tratando de recoger las migajas que otros y aceptando su lucha de clases.
Yo no acepto que los medios y la sociedad nos clasifiquen, nos discriminen, nos exijan y nos orillen al consumo del estatus.
Tengo un familiar que compro un comedor de 50 000 varos!!!...Que desfachatez la suya…para que gastar tanto dinero en un producto que puede conseguirse hasta en 500 varos, ¿Qué sintió cuando lo compraba? ¿Será tratada mejor ahora que lo tiene? ¿Fue empujada inconscientemente por la sociedad y los medios? ¿Cuánta felicidad hay en ese comedor?...
Cuantas personas no presumen sus pertenencias y cuantas aún no presumen con más energía y énfasis el costo de lo comprado… muchas!!! ...la mayoría!!!...Parece que mientras más costoso más felices son…
La salud, la alimentación y la educación no deben tener que ver con el dinero.
Trabajar por dinero es perder la libertad, se debe trabajar por gusto.
Demostrar a otro que puedo consumir más es despreciable.
Ser tratado por la cantidad de dinero que se posee lo es aún más.
En la película "La naranja mecánica” Alex es sometido a una reprogramación cerebral para sentir repugnancia ante la violencia y el sexo. Supongo que la sociedad actual está programada para sentir alegría y bienestar ante el consumo. Que vida tan patética.
Para cerrar la entrada con música dejo el tema “Consumo gusto” de Ska-p. Se acerca el concierto 20 de Noviembre…=D